Mi generación pisa fuerte: tenemos una forma distinta de entender la abogacía
Trayectoria profesional · Diciembre de 2017
Este artículo nació de una conversación informal con varios compañeros de profesión. En aquel momento, finales de 2017, era habitual escuchar que los abogados jóvenes “llegaban con prisa” o que confundían visibilidad con fondo. Mi percepción era distinta, y el tiempo ha confirmado buena parte de aquella intuición.
No se trataba de postureo ni de una cuestión generacional en sí. Se trataba de una forma distinta de afrontar la profesión, marcada por el contexto en el que empezábamos a ejercer.
Energía, formación y una mentalidad menos rígida
De mi generación destacaba entonces —y sigo destacando hoy— la combinación de motivación, formación teórica sólida y una menor resistencia al cambio. En un sector tradicionalmente conservador, esa apertura mental no era un defecto, sino una ventaja competitiva.
Muchos abogados jóvenes empezábamos a entender que la eficiencia, la organización del trabajo y el uso de herramientas digitales no eran una amenaza para el rigor jurídico, sino una forma de reforzarlo.
Tecnología y redes: de intuición a realidad consolidada
En 2017 ya era evidente que el dominio de bases de datos jurídicas, herramientas digitales y canales de comunicación aceleraba procesos que antes consumían horas. Hoy eso es incuestionable.
En ese entonces escribí: «Los jóvenes venimos muy frescos, en todos los aspectos, algo que en este gremio es vital, pues un plus de motivación cambia una semana más en el despacho por una semana de productividad y máxima eficiencia. Los jóvenes tenemos una presencia constante en las redes y es que ya sea porque nuestra vida social está en constante contacto en redes sociales. Por ejemplo, yo las uso aprovecho para mantener el contacto con compañeros que veo casi a diario. Además, estamos aprendiendo a dar el uso profesional que se merece tanta revolución tecnológica, y eso lo demuestra el uso cada vez más creciente de publicidad profesional en las redes de Facebook, Twitter e Instagram que nos sirve para el día a día en los despachos de abogados.»
La diferencia no estaba solo en trabajar más rápido, sino en trabajar mejor: más tiempo para el análisis, más espacio para la estrategia, y más margen para la relación profesional con otros compañeros y con los clientes. Lo que entonces parecía una ventaja coyuntural se ha convertido en un estándar mínimo de la profesión.
El verdadero elemento diferenciador no era la edad
Con el tiempo he aprendido a matizar el discurso. El valor no estaba en ser joven, sino en no quedar obsoleto.
Los despachos que han sabido integrar talento joven, tecnología y experiencia han evolucionado mejor que aquellos que confiaron exclusivamente en su cartera histórica. Y, al mismo tiempo, muchos abogados jóvenes solo han progresado cuando han entendido la importancia del criterio, la prudencia y la responsabilidad que aporta la experiencia.
No es una cuestión de generaciones enfrentadas. Es una cuestión de adaptación profesional.
Emprender, integrarse o transformar: decisiones legítimas
En aquel momento defendía —quizá con más ímpetu que matices— que no todo camino pasaba por esperar dentro de una estructura jerarquizada. Hoy sigo sosteniendo la idea de fondo, pero con una visión más estratégica.
No todos deben emprender.
No todos encajan en grandes estructuras.
Y no todas las oportunidades merecen ser aceptadas.
Lo relevante es identificar un entorno que permita crecer profesionalmente, aportar valor real y construir una trayectoria coherente.
Conclusión profesional
Cuando escribí este artículo hablaba desde la intuición y la experiencia incipiente. Hoy lo leo desde la práctica consolidada y saco una conclusión clara:
No fue una generación la que pisó fuerte. Fue una forma distinta de ejercer la abogacía la que terminó imponiéndose.
Quienes supieron combinar formación, tecnología, criterio y responsabilidad han construido carreras sólidas. Los demás —jóvenes o seniors— se han quedado atrás.
Ese aprendizaje, que empezó como una percepción generacional, hoy forma parte de mi forma de entender la profesión y de ejercerla.
© Pablo Maza
Nota editorial: Este artículo fue publicado originalmente en 2017 y ha sido revisado para reflejar el criterio profesional actual del autor, manteniendo el contexto y la reflexión original.



