Las Crisis fomentan la Innovación

Trayectoria profesional · 1 de mayo de 2021

Conclusiones post-COVID19

Hay momentos en los que, al mirar atrás, cuesta creer que el mundo cambiara de forma tan brusca. El confinamiento, el estado de alarma y la incertidumbre global marcaron un antes y un después tanto a nivel personal como profesional.

A día de hoy —y siendo prudente— puedo afirmar que en Intelectual Abogados, la firma que lidero, hemos tenido la fortuna de seguir trabajando con nuestros clientes y de convertirnos en la elección de otros nuevos. Parte de ello se explica porque las especialidades vinculadas a tecnología, creatividad y salud han sido precisamente las que mayor crecimiento han experimentado a nivel global.

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No diré que lo previera. Sí puedo decir que no esperaba que una demanda de especialización que parecía proyectarse hacia 2025 se adelantara de forma tan abrupta.

Mirando atrás

Los meses de COVID fueron, como para todos, meses de incertidumbre y adaptación forzada. En marzo de 2020, con el confinamiento y el Estado de Alarma en España, lo primero que vivimos fue una reorganización completa de los recursos del despacho.

El teletrabajo dejó de ser una opción para convertirse en obligación, y con ello fue necesario cambiar la metodología de trabajo con clientes, colaboradores y equipo. En ese contexto, asumir la carga de reorganización y toma de decisiones no era opcional. Tocaba hacerlo.

Los cambios trajeron mejoras evidentes y otras menos cómodas:

  • Pasar de un único espacio de trabajo a dos, habilitando un despacho en el entorno personal.

  • Reorganizar las tareas diarias, reservando las mañanas para el trabajo de mayor carga intelectual y las tardes para investigación y tareas tecnológicas.

  • Aumentar las horas de trabajo, acompañado —eso sí— de un incremento claro de productividad, impulsado por el crecimiento del volumen de clientes.

  • Modificar rutinas, integrando espacios de descanso intermedios y bloques de estudio nocturno.

  • Incrementar la dedicación al deporte como consecuencia directa de una mayor exigencia de concentración.

Qué hice durante el confinamiento y el parón general de 2020

Durante ese periodo opté por canalizar parte del tiempo y la energía en creación de contenido, formación y divulgación, sin descuidar el trabajo diario con clientes.

Formación en marketing y digitalización para abogados

En las primeras semanas del Estado de Alarma comencé a recibir numerosos mensajes de compañeros de profesión solicitando orientación: creación de páginas web, uso profesional de redes sociales, estrategias de emprendimiento digital en un contexto completamente nuevo.

Yo mismo necesitaba desconectar mentalmente del impacto inmediato de la situación. De esa necesidad surgió la decisión de desarrollar una solución formativa global, utilizando herramientas de videoconferencia y formación online.

La primera videoconferencia abierta, anunciada en redes, superó rápidamente los 200 profesionales inscritos. A partir de ahí, se sucedieron varias sesiones a nivel nacional e internacional, incluidas universidades online y colegios profesionales.

Durante esas semanas impartí conferencias centradas en marca personal, comunicación, emprendimiento y planificación estratégica, siempre desde un enfoque aplicable al ejercicio real de la abogacía.

De la divulgación a la estructura formativa

La experiencia acumulada derivó de forma natural en el desarrollo de una plataforma formativa propia, orientada a abogados y estudiantes que buscaban reforzar su trayectoria profesional y su visión transversal del ejercicio.

En pleno confinamiento se creó una plataforma de formación online con cursos, membresía y contenidos estructurados, utilizando mi propio recorrido profesional como caso práctico constante.

El despacho y los asuntos de clientes desde marzo de 2020

Desde el punto de vista del despacho, la tendencia fue clara, Las Crisis fomentan la Innovación propiedad industrial, innovación, delitos informáticos y tecnología.

En contextos de crisis empresarial, los proyectos innovadores tienden a acelerarse. Así ocurrió. Muchas empresas activaron procesos de inversión, protección de activos intangibles y desarrollo de nuevos modelos de negocio.

En consecuencia, dejé de priorizar áreas que ya no aportaban valor diferencial y concentré el esfuerzo en aquellos asuntos donde podía aportar conocimiento técnico, estrategia y peritaje especializado.

Por razones de confidencialidad no es posible detallar casos concretos, pero sí adelantar que muchos de ellos han supuesto decisiones técnicas complejas que, con el tiempo, servirán para explicar procesos y criterios aplicables a situaciones similares.

Evolución digital del despacho y colaboración profesional

Durante ese periodo también se produjo una actualización profunda de la web de Intelectual Abogados, adaptándola al crecimiento de tráfico nacional e internacional y a un perfil de cliente cada vez más especializado.

Paralelamente, en septiembre de 2020 se lanzó Expert Abogados, una plataforma colaborativa orientada a facilitar el acceso a especialistas en distintas áreas jurídicas. Lejos de ser un proyecto paralelo, respondió a una convicción clara: recomendar siempre a los mejores profesionales cuando el asunto así lo exige.

Reflexión final sobre la gestión de la crisis en la abogacía

Con perspectiva, puedo afirmar que mi aportación durante la crisis fue mayor desde el despacho que desde cualquier estructura institucional. Internet permitió compartir conocimiento, acompañar a profesionales y empresas, y demostrar que la especialización y la transparencia generan confianza real.

Compartir en redes sociales y canales digitales no es exhibición. Es una pequeña muestra de lo que se puede aportar cuando existe un encargo profesional detrás.

Conclusión

Esta publicación no pretende ser un balance triunfalista. Es una reflexión honesta sobre cómo una crisis aceleró decisiones que, probablemente, habrían llegado más tarde.

Las crisis no garantizan innovación. Pero obligan a decidir. Y decidir con criterio es, en sí mismo, una forma de innovar.

© Pablo Maza

Nota editorial: Este artículo fue publicado originalmente en 2017 y ha sido revisado para reflejar el criterio profesional actual del autor, manteniendo el contexto y la reflexión original.

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Pablo Maza Correa Abogado colegiado 6472 ICAIB
Abogado especialista en Propiedad Intelectual, Propiedad Industrial, Comercio Electrónico, Redes sociales y especialista en Delitos Informáticos. Es perito informático. Trabaja en España e internacionalmente.

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