Propiedad Intelectual

La Propiedad Intelectual en las Recetas de Cocina.

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Propiedad Intelectual en las Recetas: Una receta es una obra de creación culinaria con un elevado grado de originalidad.

En primer lugar hay que aclarar que una receta debe ser entendida como una creación culinaria, como objeto de ser protegida por los derechos de autor y de la normativa de competencia desleal. En los últimos años, las recetas de cocina han venido siendo de importante protección, tanto en España como en la famosa Francia, donde la cocina está adquiriendo un prestigio muy considerable. (Propiedad Intelectual en las Recetas)

Las recetas contienen la idoneidad como obra del ingenio esencial de las obras objeto de protección del Derecho de autor, pues engloban ideas, la representación artística de objetos y son resultado de unos meticulosos procedimientos de elaboración y creación.

La protección de las obras culinarias no pende de un mero procedimiento de elaboración, por lo que no son consideradas como invenciones, no al menos en el sentido de la ley de patentes. Es pues por lo que se consideran obras, claramente protegidas por el Derecho de autor y la Propiedad Intelectual en las Recetas, y no pueden limitarse a la consideración de meras técnicas de creación.

No pueden encajarse en el sector, o conjunto de los productos industriales entre los objetos de uso que serán fabricados en serie. Tampoco se pueden diferenciar como marcas gustativas o marcas tridimensionales.

En una obra culinaria, la creatividad puede plasmarse en dos formas de expresión independientes, pero creativamente discernibles: una forma externa, visual, y otra interna, gustativa (la receta que pretendemos proteger).

La creación de la forma gustativa de la obra asevera, aún más si cabe, que el proceso creativo culinario es una actividad mental y creadora en la que convergen imaginación, intuición e inteligencia.

Un elemento de importante mención es el elevado grado de originalidad que pretende la receta, que muchas veces tiene origen en una receta tradicional con el objetivo de mejorarla y convertirse en una nueva receta. Por ejemplo, usar nuevos ingredientes eleva el grado de novedad y originalidad de la obra, por sus características gustativas, visuales, olfativas y de elaboración principalmente.

Las recetas tienen una doble protección normativa: el Derecho de Autor y la Competencia Desleal.

En consecuencia, por el elevado grado de originalidad de la receta como obra gastronómica, el grado de protección será internacional y en materia de Derechos de Autor.

La protección que confiere el Derecho de Competencia Desleal, aunque limitada, es perfectamente encuadrable a la naturaleza pretendida de una creación culinaria, por cuanto esta creación tendrá identidad propia y se diferenciará en el mercado por la valoración (en conjunto) de todos sus elementos distintivos: sabor, diseño, forma, presentación, olor, etc.

En cada país en que se pretenda su protección, adquirirá un doble panorama protector, complementando la protección tanto con la normativa en materia de protección de Derechos de Autor, como por la legislación en materia de Competencia Desleal. Por ejemplo, en España, una receta recibirá un doble grado protector (1) por el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (TRLPI), y (2) la Ley de Competencia Desleal (LCD).

En caso de no existir protección al amparo de un derecho de exclusiva, como el derecho de autor, puede obtenerse la protección de la obra ante una conducta desleal en el mercado, por ejemplo, frente a aquellas imitaciones de productos o de sus representaciones, que puedan generar un riesgo de confusión o implicar un aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno.

En todo caso, la normativa en materia de Competencia Desleal viene a proteger las prácticas y actos de imitación en la presentación del producto, como vendría a ser el diseño de la «presentación del plato» y del «envase o envoltorio»; y la legislación de Derechos de Autor protege el contenido creativo de la receta.

Es necesario un uso conjunto de ambas normativas porque difícilmente puede restringirse el uso de los mismos alimentos, ingredientes, procesos de elaboración y otros, puesto que aunque se repitan, es difícil obtener el mimo resultado.

En resumen, si el derecho de propiedad intelectual y competencia desleal atribuye un primordial énfasis al consumidor, quién elige el producto por sus gustos y preferencias, debe hacerse importante referencia a la opinión pública actual que rodea a la gastronomía.

Resulta unánime que las obras culinarias son manifestaciones concretas de la personalidad de sus autores. Estas creaciones adquieren una individualidad propia, un valor propio, una originalidad que las hace susceptible de ser reconocidas como la creación propia de su autor.

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5 comentarios en “La Propiedad Intelectual en las Recetas de Cocina.

  1. Me parece muy interesante el artículo, pero no acabo de ver como encajar una receta en dentro del art. 10 de Ley de Propiedad Intelectual. Podemos escribir la receta, pero solo podríamos proteger el texto no? Qué pasa si alguien utiliza la misma técnica y los mismos ingredientes pero los explica de otra forma? y en el plano audiovisual entiendo que pasaría lo mismo, podemos proteger la foto del plato hecho con la receta propia, pero ¿alcanza realmente a impedir que alguien pueda reproducirla y comercializarla? fuera de aspectos como la presentación (que quizás si pueda considerarse una obra artística) o el nombre, que entiendo que podría gozar de reconocimiento como marca

    1. Gracias AGN por tu interés.

      Para su inclusión en el artículo 10 de la Ley de Propiedad Intelectual, hay que atender al punto 10.1.a), por ser la receta un texto que explica un método de preparación/creación, que puede ser reproducido en soporte físico y digital. Aquí tenemos el primer punto de protección, que es el método usado para que las recetas puedan ser tangibles y reproducidas por terceros. Si el nivel de creatividad y novedad es tal, con la protección de la receta podría bastar.

      ¿Qué pasa si alguien cambia la técnica o el orden en el que usa los ingredientes? Creo que es esta la pregunta que querías hacer (corrígeme si me equivoco). En este caso si se cambia el orden de los factores SÍ se cambia el resultado. No es lo mismo preparar un plato con unos pasos previos y añadiendo unos ingredientes en primer lugar, que añadirlos en otro momento de la preparación. En el caso de muchos platos puede conllevar a que cambien su textura, color, olor, gusto, etc. En este caso no se vulnera la Propiedad Intelectual, porque el imitador no ha conseguido el resultado buscado. Esto pasa mucho en la cocina, de hecho lo que hace tan famosos y prestigiosos a algunos chefs es el hecho de que aunque sean capaces de transmitir el orden de pasos a seguir y demás, casi nadie consigue llegar al mismo resultado, plato y presentación. Que me perdonen los expertos en cocina si me equivoco, soy jurista.

      En el plano visual (sin audio, pues descarto la música en la presentación de un plato, aunque ojo, ya se están dando presentaciones y cocinas que trabajan con los demás sentidos como son el oído y el olfato a la vez que ofrecen un plato). Repito, en el plano visual puede protegerse, también, la presentación del plato, pues muchos platos si no se presentan de una forma concreta, no podrían ser reconocidos como tal y pierden gran parte de su identidad. Por lo tanto, si el plato lo precisa, sí podrá protegerse la parte artística de este (como sucede mucho en la repostería). En este caso también entraría la protección del artículo 10.2 de la misma Ley.

      Como conclusión, he de decir que en el mundo de la cocina todavía se está innovando a nivel jurídico para adaptar la protección a tal nivel de creatividad y novedad en el mundo de la cocina. No obstante, hay que saber que el hecho de que un tercero reproduzca una receta protegida por la propiedad intelectual, pero lo haga en un entorno privado, sin ser un profesional, es algo que sí se permite. La protección se dirige a aquellos imitadores que pretenden la copia exacta de un plato en un entorno profesional de la restauración.

      En mi opinión, la cocina, con tanta innovación y nuevas técnicas está llegando a un punto de convertirse (aun más) en Arte, y cada vez los cocineros se adentran más en el enfoque del artista, pues como es sabido, conseguir captar la atención de los demás sentidos (además del gusto), hace que la «experiencia» de comer/degustar sea aun mayor.

      Espero haberte respondido. Gracias y un cordial saludo.
      J. Pablo Maza Correa.

      1. Entiendo que AGN se refiere a que por medio del artículo 10 LPI únicamente podría protegerse la redacción del texto en sí; es decir, la forma en la que se explica cómo cocinar el plato, pero no la ejecución de la receta. Opino que lo más adecuado sería protegerla mediante patente.

      2. Gracias por tu comentario. Como explico en el artículo, sólo se puede proteger la «receta» del plato como un texto que «explica los pasos a seguir, ingredientes, etc» para llegar al plato. ¿Por qué no puede protegerse como «patente»? Por los motivos que ya explicaba en otro de mis artículos sobre «¿Qué se puede patentar?» , pues en este caso una receta no cumple los requisitos de Actividad Inventiva y Aplicación Industrial. Saludos

  2. Buenos días, me gustaría saber si tiene que aparecer algo en la receta, como nombre del autor por ejemplo, para que se considere «tu» propiedad intelectual y por tango quede protegida. Gracias.

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